Equilibrio.
Bajo la escalera encontré un amuleto que colgué de mi cuello. Desde ese día y durante muchos años gocé de una suerte extraordinaria. Siendo feo como soy, ligué con las chicas más guapas que uno pueda imaginar, gané fortunas en la lotería, y, lo más importante, abandoné mi adicción a las drogas, las comidas grasas, la literatura erótica y la masturbación compulsiva. Pero un día, sin darme cuenta, pasé por debajo de otra escalera que había en la calle, apoyada en la pared. Desde ese momento los poderes de mi amuleto quedaron neutralizados, y debo conformarme con ligar con chicas normales, tirando a feas —pero guarras, eso sí—, ganar de vez en cuando el reintegro de la lotería, fumarme algunos porros los fines de semana, comer de todo, leer pornografía las noches de aburrimiento y masturbarme después, y debo decir que ahora, más que nunca, soy feliz.
mientras te queden las chicas guarras con las que ligar...
ResponderEliminarEspero que no hayas despilfarrado el dinero de la loteria, que todavía no nos has invitado ni a una mísera cena, jejejje.
un beso simut********
un ejercicio precioso