miércoles, 16 de febrero de 2011

El purgatorio.

   El joven entró bruscamente al purgatorio y con tímida sonrisa saludó a los presentes. Algunos le miraron; otros ni eso; y ninguno le contestó. Quedó en silencio, expectante. Alguien dijo algo, y a su comentario, otro rió estrepitosamente.  Al rato se inició una conversación entre dos hombres. A dicha conversación se añadió un tercero, y por un momento la charla se animó, apagándose poco después. Luego entró una mujer, y a su saludo respondieron dos personas. El joven los miró con desconfianza, suspiró, y al rato se desconectó.     

1 comentario:

  1. jajajaja... eso le pasa por no haber ido al infierno.

    por cierto, parece un simil de algo que conocemos...

    un beso simut ************

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