El joven entró bruscamente al purgatorio y con tímida sonrisa saludó a los presentes. Algunos le miraron; otros ni eso; y ninguno le contestó. Quedó en silencio, expectante. Alguien dijo algo, y a su comentario, otro rió estrepitosamente. Al rato se inició una conversación entre dos hombres. A dicha conversación se añadió un tercero, y por un momento la charla se animó, apagándose poco después. Luego entró una mujer, y a su saludo respondieron dos personas. El joven los miró con desconfianza, suspiró, y al rato se desconectó.
jajajaja... eso le pasa por no haber ido al infierno.
ResponderEliminarpor cierto, parece un simil de algo que conocemos...
un beso simut ************